El futuro: Formar comunidades educativas convencidas de la misión compartida

El cuarto día de la visita del Rector Mayor a la Inspectoría le llevó hasta tierras gallegas.

La visita del Rector Mayor a Ourense tuvo un sabor especial. Él fue provincial de esta zona, pero de 2006 al 2009, antes de ser nombrado Inspector en Argentina, fue el director de la casa de Ourense. En varias ocasiones, a lo largo de la breve visita a esta casa, repitió “sigo recordando en esta casa”, y así recordó a educadores, salesianos, y a muchos chicos y chicas que, hoy, son ya jóvenes, y con los que bromeó. El propio Rector Mayor dijo que recordaba los nombres del 95% de las personas que saludó en la tarde de ayer.

Tras la acogida calurosa y entrañable en el patio, ya en el teatro se dedicó un tiempo a responder a preguntas de educadores y miembros de la Familia Salesiana de Galicia.

Insistió en la importancia de que los chicos sientan que son queridos, respetados. Es necesario crear clima de casa, casa de puertas abiertas y no olvidar que nuestro centro debe ser un patio donde encontrarse, pero subrayó que el valor añadido que podemos ofrecer es el cuidado de las personas, por ello invitó a “formar una rica comunidad educativa, donde nosotros transmitimos desde la vida”. Recalcó que lo que nos hace especiales y diferentes es el estilo de nuestras casas, el ambiente que creamos.

Refiriéndose a qué necesitan los educadores, apuntó que los educadores deben sentirse apreciados, valorados, para que así den lo mejor que tienen. E insistió en la necesidad de “cuidar la dimensión humana y profundamente cristiana” de cada uno.

Cuando se le preguntó por lo más valioso que un educador aporta a un centro salesiano, señaló que “la propia persona, y creer en el proyecto salesiano, que merece la pena”. En este punto se refirió a que “lo más valioso es la misión compartida”, y animó a los educadores a continuar su tarea: “Ojalá la rutina no nos desgaste”.

Ante un auditorio de unas 400 personas, el Rector Mayor dijo que la Familia Salesiana tiene que trabajar para transmitir “grandes valores como la tolerancia, el diálogo, el respeto, pues con nuestra acción estamos creando otro tipo de sociedad”.

“Estoy convencido del poder de la educación”. Tenemos que distinguirnos para ser una alternativa, los chicos y jóvenes tienen que sentir que son importantes para nosotros, y tenemos que cuidar su fe, ayudarles a madurar, pues si no, no somos alternativa, por herencia salesiana tenemos que ser alternativa. Nuestro carisma es singular, es lo que da sabor salesiano a una casa.

Y, hablando sobre el trabajo entre salesianos y laicos, dijo que hay que “formar comunidades educativas convencidas de la misión compartida, este es el futuro”.

Terminó dando las gracias a todos los educadores, de escuelas, plataformas, centros juveniles, etc., y recalcó que el carisma salesiano es patrimonio de todos: “Cada día hay milagros educativos”.

Al terminar, en el patio, descubría una placa en la que se le dedica precisamente el patio, que lleva su nombre, recordando que quien fuera director de la casa es, ahora, el X Sucesor de Don Bosco.

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